Marco Teórico
El
Significado del Mercado:
El
mercado según Toffler (1989) puede definirse:
Como
cuadro de distribución debe existir, ya se base el comercio en el dinero o en
la permuta. Debe existir se extraiga o no beneficio de él, sigan los precios la
ley de la oferta y la demanda o estén fijados por el Estado, esté planificado o
no el sistema, sean privados o públicos los medios de producción. Debe existir
incluso en una hipotética economía de empresas industriales autogestionadas en
las que los obreros fijen sus propios salarios a un nivel lo bastante alto como
para eliminar el beneficio como categoría. (p.56)
Asimismo,
cabe aclarar que para este trabajo usamos el mercado como el estado y evolución
en donde la oferta y la demanda de un producto se llevan a cabo.
La División Sexual del Mercado:
Se
entiende por división sexual del Mercado a la separación, diferenciación y
comparación entre los gustos y consumos hechos por hombres y mujeres
respectivamente.
Así,
Toffler (1989) señala que en la sociedad industrial se dictaminan estereotipos
entre hombres y mujeres. Así, llega a denominar al sexo “fuerte” como
compradores objetivos y al sexo “débil” como subjetivas. A su vez definía que
la batalla de los sexos tiene como origen el conflicto surgido entre los estilos
de trabajo y el divorcio entre producción y consumo (mujer, hombre
respectivamente). Concluyendo que la Economía dividida incrementó la separación
marcada entre ambos sexos
Definición
de Consumismo:
Carosio
(2008) define el consumismo como el “modelo civilizatorio que comienza a
abarcar el mundo a partir de la producción en masa viabilizada por la segunda
revolución industrial”
En
adición a lo anteriormente expuesto, Campbell (2010) afirma que el consumo
contemporáneo está influenciado principalmente por 5 críticas [causas]
sociales, como, la crítica de la necesidad, la crítica sobre el materialismo,
la crítica sobre su adicción, la crítica del egoísmo y la crítica sobre su
irracionalidad.
Psicología del
Consumidor:
Según Jansson-Boyd , C. V (2010):
Consumer Psicology is about understanding why and how individuals and groups
engage in consumer activities, as well as how they are affected by them.
Con el enunciado, se puede asimilar como es que las
tendencias consumistas que vivimos en la actualidad, afectan a la nueva
generación de los seres humanos. Científicos sociales incluyen estas
preferencias como necesidades.
En su texto, Kasser (2002), declara que las necesidades
psicológicas son ideas tanto populares como controversiales. Además bastantes
investigadores usan el concepto de las necesidades para entender la motivación
del ser humano.
El Surgimiento de la Palabra “Materialista”:
Saint-Sernin
(1986), citado por Arias (2004), afirma que “la palabra “materialista” no
aparece sino hasta finales del siglo XVII, proveniente del vocablo teológico
que denota la “herejía” de Hermógenes” (p. 76)
Definición de Materialismo:
El materialismo ha sido
definido como un valor personal que hace referencia a la “importancia otorgada
a la posesión y adquisición de bienes materiales, como una forma necesaria de
conducta para lograr estados finales deseados, incluyendo la felicidad” (Richins
y Dawson,1992, p. 307). (Otero y Villaderfranco, 2011, p. 46).
El
problema respecto a la adicción a la compra se ha vuelto hoy una cuestión de
investigación para muchas personas, un ejemplo de esto puede apreciarse a
continuación:
En
su texto, Otero y Villardefranco (2011) afirman que la adicción a la compra se
ha erigido, en las últimas décadas, en una de las problemáticas psicosociales
que mayor atención ha despertado entre los miembros de la comunidad científica
interesados en las adicciones comportamentales. La creciente incidencia y
prevalencia del fenómeno en las modernas sociedades de consumo, los elevados
costes que conlleva (personales, familiares, sanitarios,…) y, no menos
importante, la necesidad de diseñar propuestas preventivas y de intervención
con garantías de eficacia, constituyen algunos de los argumentos de la
vitalidad y expansión de la actividad investigadora contemporánea sobre esta
temática.
Con Relación al Término
“Shopaholic”:
Faber & O’Guinn
(1992), citados por Jassson-Boyd (2010), afirman que “no hay un término
exclusivo para la compra compulsiva (actividad de los shopaholics), pero
que esta produce involuntariamente un
comportamiento destructivo.”
Las características de
un “Shopaholic” son las siguientes:
En su texto, Elizabeth
Svoboda (2010) explica que las características de un “shopaholic” son:
·
La manía excesiva por comprar elementos
agrupados
·
Recolectar mercancías sin sentido
·
Las personas a las cuales se les puede
llamar “shopaholicas” tienden a sentirse culpables luego de realizar la compra
compulsiva.
Por
otro lado, actualmente, las personas se ven seriamente influidas por los
valores e ideales que la sociedad nos plantea, alterando sus respectivas
mentalidades.
Mentalidad
es la manera en que un colectivo o grupo humano representa los hechos que
ocurren a su alrededor a través de una relación demostrada mediante un
comportamiento que estará influido por el sistema de valores y anti-valores que
comparten en sentido general. (Escalona, 2011).
Hay
que tener en cuenta que las personas se centran en conocer las características
de la sociedad de consumo, ya sea para ayudarlas o para mantenerse informado de
lo que este fenómeno puede ocasionar en uno, sin embargo hay una cuestión que
influye bastante en las personas y esta es la decisión que uno hace cuando se
dirige a comprar algo. Para entender mejor se han planteado 4 modelos.
Borràs,
Feliu, Gil, Juanola (2004) sostienen:
¿Por
qué tanto interés por saber qué es, de dónde viene y qué efectos tiene la
sociedad de consumo? ¿Por qué no vamos al grano y abordamos directamente el
problema que más nos interesa, que es la toma de decisiones? (…) Los diferentes
modelos propuestos se pueden situar en dos escalas: una de ellas iría del polo
individual al polo colectivo, y la otra, del polo más racional al más afectivo.
a) Modelos individuales racionales:
se caracterizan por privilegiar como principal factor explicativo la existencia
de un sujeto autónomo y racional, capaz de reconocer cuáles con sus necesidades
objetivas, priorizarlas adecuadamente y tomar decisiones de consumo basándose
en un sistema de maximización del beneficio por mínimo coste. Priorizan los
aspectos cognitivos de la decisión y, por lo tanto, se preocupan de factores
como la atención, la percepción, la memoria y la evolución de las diferentes
opciones.
b) Modelos individuales afectivos:
privilegian los aspectos motivacionales del individuo en la toma de la
decisión. El proceso de decisión se determina por la activación (arousal) del
sujeto, la evaluación del objeto en
términos de agradable o desagradable
y la ejecución de la conducta según criterios hedonistas, de investigación del
placer. Finalmente, el acto de consumo se evalúa en términos de satisfacción o
insatisfacción.
c) Modelos colectivos afectivos:
enfatizan el papel de la influencia social. El individuo actúa aparentemente de
manera autónoma, pero el proceso de decisión está afectado por lo que hacen los
de su entorno, y por lo tanto, por sus deseos de afiliación y reconocimiento.
Estos modelos otorgan importancia a la familia y a los grupos de referencia,
pero también a los efectos del mundo de la publicidad sobre las evacluaciones/
construcción de los propios deseos y necesidades. Los porcesos cognitivos, como
por ejemplo, la percepción, se ven afectados por las normas sociales del
entorno del indviduo.
d)
Modelos
colectivos racionales: se fijan en el entorno cultural y
la influencia que ejerce en el comportamiento, las actitudes, las preferencias
y las costumbres de los consumidores. La cultura se entiende como un conjunto
de normas, símbolos, valores, ideas y creencias que se transmiten al individuo
a través de la socialización. El individuo se comporta racionalmente en tanto
que sus decisiones están condicionadas por la construcción que el lenguaje hace
de sus necesidades, que no es objetivo ni universal, sino cultural.
Referencias:
·
Toffler, A. (1989). La tercera ola (5ta.
Ed.). Barcelona: Plaza & James.
·
Arias, W. (enero, 2004). Antecedentes y
Evolución de la Psicología Materialista: Un estudio histórico. Revista cubana
de Psicología, 21 (1): 76. Recuperado de http://go.galegroup.com/ps/retrieve.do?sgHitCountType=None&sort=DA-SORT&inPS=true&prodId=IFME&userGroupName=uesan&tabID=T002&searchId=R1&resultListType=RESULT_LIST&contentSegment=&searchType=BasicSearchForm¤tPosition=1&contentSet=GALE%7CA146348018&&docId=GALE|A146348018&docType=GALE&role=
·
Borràs, V., Feliu, J., Gil, A. &
Juanola, E. (2004). Psicología económica
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·
Escalona, J. A. (setiembre-diciembre,
2011). Mentalidad y Sociedad. Santiago, 126 (3): 5-13. Recuperado de http://go.galegroup.com/ps/retrieve.do?sgHitCountType=None&sort=DA-SORT&inPS=true&prodId=IFME&userGroupName=uesan&tabID=T002&searchId=R1&resultListType=RESULT_LIST&contentSegment=&searchType=BasicSearchForm¤tPosition=2&contentSet=GALE%7CA308294330&&docId=GALE|A308294330&docType=GALE&role=
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Otero,
J. M., Villardefranco, E. (noviembre, 2011). MATERIALISMO Y ADICCIÓN A
LA COMPRA. Examinando el papel mediador de la autoestima. Boletín de Psicología, 103: 45-59. Recuperado de: http://www.uv.es/seoane/boletin/previos/N103-3.pdf
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Jansson,
C. (2010). Consumer Psychology.
Glasgow: Bell and Bain Ltd. Recuperado de: http://site.ebrary.com/lib/esan/docDetail.action?docID=10394842&p00=shopaholic
·
Svoboda,
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Psychology Today, 43 (5): 30-31. Recuperado de: http://web.ebscohost.com/ehost/detail?vid=4&sid=6244cb6d-074c-4bcf-b890-530d7649a4f7%40sessionmgr111&hid=123&bdata=Jmxhbmc9ZXMmc2l0ZT1laG9zdC1saXZl#db=bth&AN=52975620
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Carosio,
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Estudios De Género. La Ventana, 3(27), 130-169.
·
Campbell, C. (2010). WHAT IS WRONG
WITH CONSUMERISM? AN ASSESSMENT OF SOME COMMON CRITICISMS. Anuario Filosofico, 43(2), 279-296.
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